Con los adolescentes trabajamos desde una posición de escucha que nos permite abordar sus problemas sin necesidad de condenarles o rechazarles por su modo de entender la vida. Es una época de la vida en la que los conflictos con sus padres, los problemas con los cambios sexuales en el cuerpo, el nacimiento de nuevos deseos, la necesidad de afirmarse como seres autónomos y la urgencia por probar cosas nuevas, son vividas con un gran desgarro emocional, con fuertes sentimientos de euforia o depresión y una dosis muy grande de angustia. Con ellos se trata de ayudarles a que sus cambios personales no supongan desencuentro, desafío o lucha con los adultos que les rodean, especialmente sus padres, o que el rechazo a esos cambios les lleve a conductas tan extremas y angustiantes como la anorexia. Para la buena resolución de los casos, necesitamos la colaboración de los padres y de sus profesores. Por eso, cuando es necesario, acudimos a hablar con sus tutores en sus centros de estudio.
Los trastornos más habituales suelen ser: